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EL PERÚ COMO DOCTRINA Y MESTIZAJE IDEOLÓGICO
I.- NOCIONES IDEOLÓGICAS
El estudio y manejo del tema ideológico requiere contar necesariamente con algunos conceptos básicos, a fin de una mejor comprensión del mismo, tales como, concepto, partes y clases de ideología; así como, métodos de formulación ideológica.

Concepto de Ideología
El concepto de ideología es relativamente nuevo. Fue utilizado por primera vez por el filósofo francés Destutt de Tracy en 1801. El término ideología deriva del griego "idea" que significa idea y de "logos" que significa verdad, ciencia, tratado. Por lo tanto, etimológicamente, ideología es la ciencia de las ideas.
Actualmente se le define como el conjunto de principios, valores y normas ético-sociales que orgánica y racionalmente sistematizados, sirven para orientar, fundamentar y explicar la "praxis" o acción política.

Partes de una Ideología
Toda ideología, sea cual fuere consta de tres partes nítidamente diferenciadas:

1. El ideal de sociedad al que se aspira alcanzar, es decir, el tipo de sociedad ideal al que se espera algún día poder llegar. Así el modelo societal de los ideólogos enciclopedistas (los de la revolución francesa) es la sociedad democrática; la de los marxistas la sociedad comunista; la de los socialcristianos la sociedad comunitaria cristiana; la sociedad de los trabajadores manuales e intelectuales es el ideal de los ideólogos apristas. Finalmente, el ideal de los acciopopulistas es la sociedad justa y libre.

2. Comparación entre la sociedad ideal y la sociedad real, es decir, la comparación entre la sociedad tal como es y tal como debería ser. Este es el aspecto justificatorio del proceso ideológico; el que confiere plena fundamentación a la acción política.

3. Precisión de los cambios a efectuarse en la sociedad real para poder llegar a la sociedad ideal. Este es el aspecto que le da orientación y sentido a la acción política.

Clases de Ideología
En cuanto a las clases de ideología, según lo señala Miró Quesada (1988) existen dos tipos fundamentales de ideologías: las epistémicas y las timéticas o estimativas.

LAS IDEOLOGÍAS EPISTÉMICAS, que etimológicamente derivan del griego "episteme", que significa ciencia, conocimiento racional, son aquellas que pretenden fundamentar la praxis política mediante alguna teoría científica y/o filosófica muy amplia y elaborada, la misma que utiliza con frecuencia términos rimbombantes, tales como, "materialismo dialéctico", "materialismo histórico", "ley de la oferta y la demanda", etc; por lo mismo que deben ser aceptadas como verdaderas. La mayoría de ellas provienen del racionalismo filosófico de los siglos XVII, XVIII, XIX.

Representantes de este tipo de ideología son la ideología enciclopedista, el marxismo, el aprismo y el liberalismo.

LAS IDEOLOGÍAS ESTIMATIVAS O TIMÉTICAS, que etimológicamente derivan del griego "time" que significa estimación, valor; para fundamentar la acción política no se basan en teorías científicas y/o filosóficas que utilizan terminologías sofisticadas; sino, en valores, dogmas religiosos, creencias y tradiciones colectivas.

No requieren de "validación científica" ya que las valoraciones realizadas a partir de la aprehensión de los valores, como tales, simplemente se asumen, se proclaman, se defienden.
Ejemplos de este tipo de ideología son el socialcristianismo y el Perú como Doctrina.

Métodos de Construcción Ideológica
Con relación a los métodos de construcción ideológica, básicamente, existen dos:

1. El filosófico-deductivo, que consiste en elaborar una gran construcción teórica, abstracta y gaseosa, basada en alguna doctrina filosófica, generalmente europea, con conceptos y términos sofisticados y complicados - como en las ideologías epistémicas - la misma que deberá ser capaz de ofrecer una explicación global del mundo, del hombre y la sociedad.

Esta construcción teórica - la ideología - será luego aplicada a la realidad concreta, sin importar si ésta coincide con aquella; sí la ideología calza con la realidad. Como si se asumiera que todas las realidades culturales, económicas y sociales son iguales; como si no tuvieran diferencias significativas.

Exponentes contemporáneos de este enfoque son el marxismo y el liberalismo. La crisis mundial del primero y las limitaciones y contradicciones de la aplicación del segundo, evidencian lo inconveniente de este modelo de construcción ideológica.

2. El científico-inductivo, donde partiendo de aspectos concretos de la realidad de cada país, se va avanzando en un proceso de encadenamiento -de la parte al todo- hacia la construcción de una ideología; es decir, de la realidad a la teoría.

Aquí no hay teorías abstractas y ajenas, previamente elaboradas; que deben ser aplicadas dogmáticamente a situaciones particulares - como si fueran iguales -, sino aprehensión de las enseñanzas de la realidad para resolver problemas de la misma realidad.

Exponente de este modelo de elaboración ideológica es el Perú como Doctrina.


II.- EL PERÚ COMO DOCTRINA
En el capitulo anterior hemos señalado someramente la ubicación de la ideología de Acción Popular, EL PERÚ COMO DOCTRINA, dentro del campo ideológico; definiéndola como una ideología timética, de corte inductivo, en contraposición a la mayoría de ideologías que son epistémicas y de corte deductivo.

Definición
Tratemos, ahora, de precisar qué es el Perú como Doctrina y cuáles son sus características más relevantes.
En este sentido, una aproximación a la definición de la ideología acciopopulista tiene que basarse, necesariamente, en el pensamiento político del creador de la doctrina, Fernando Belaunde; el que adelantándose a su tiempo sostiene: "Pocas naciones en el mundo tienen el raro privilegio de contener en su propio suelo la fuente de inspiración de una doctrina. El Perú es una de ellas" (Belaunde, 1959).

Años más tarde, Francisco Miró Quesada Cantuarias, sistematizando el pensamiento de Belaunde, en su obra "Manual Ideológico" define a la ideología de Acción Popular: "El Perú como Doctrina es la tesis de que la historia y la tradición del pueblo peruano deben ser fuente de inspiración de la acción política" (Miró Quesada, 1966).

Así, al asumir Belaunde esta renovadora posición, da un giro de ciento ochenta grados con respecto a la tradición ideológica imperante a la sazón en el país, basada en la adopción e implementación de ideologías foráneas y abstractas; convirtiéndose en el genuino precursor de una verdadera revolución ideológica en el Perú, de la cual, recién se está tomando conciencia en cuanto a su significado y alcances.
Todo esto es corroborado actualmente por los impresionantes logros de algunos países que por haberse apoyado en su historia y tradiciones, e integrarlas coherentemente a los aportes positivos y asimilables de occidente, se encuentran en pleno desarrollo, o proyectados hacia él, tales como son los casos de Japón, Corea y Taiwan.

Características
Analicemos, entonces, las características de tan fructífera ideología.

A. SITUACIONAL
Porque se inspira en el estudio e interpretación de la realidad social, económica, cultural y arqueológica del Perú; es decir, en el estudio e interpretación de la nación peruana, del pueblo peruano.

B. NACIONALISTA
Porque es fundamentalmente una exaltación amorosa y apasionada de lo nuestro, de lo peruano; que proclama que en la realidad misma del Perú debe hallarse inspiración para resolver los problemas nacionales, prescindiendo de la adopción mecánica y global de modelos ideológicos importados. Es en síntesis, un nacionalismo de reivindicación, de afirmación de nuestros propios valores.

C. INDUCTIVA
Los principios generales y orientadores de la acción política no se extraen de una teoría previamente elaborada en otras realidades ajenas a la nuestra; sino que nacen de nuestra propia historia, de nuestra realidad social, económica, cultural e institucional.

Es decir, nace de la realidad peruana para la problemática, para la realidad concreta del Perú; obteniéndose de esta práctica un conjunto de enseñanzas, que se van relacionando e integrando progresivamente hasta formar un conjunto - todo - coherente, orgánico y viable. O sea, va de la parte al todo; y no al revés como en las ideologías de corte deductivo.

D. ABIERTA
Al basarse en la historia y tradiciones del pueblo peruano, y por ser éstas una actividad infinita, cambiante y aprehensible, constituyen una fuente inagotable de inspiración para la acción política.

Así atendiendo la indicación de Fernando Belaunde cuando señala "no queremos dilapidar el legado ancestral sino engrandecerlo y perfeccionarlo" (Belaunde, 1960); así como al basarse en la invitación formulada por el propio presidente Belaunde en 1985 (1) a "enriquecer la interpretación de las bases doctrinarias de Acción Popular", es que se promueve la búsqueda de nuevos aportes en la historia -pasada y presente-, en las tradiciones del pueblo peruano; y. también, en las influencias universales saludables y asimilables. Estos elementos al integrarse coherente y armónicamente con la base andina de nuestra doctrina, potencializarán su acción y eficacia en la solución de los problemas nacionales.

(1) El Perú como Doctrina. Aportes a la tesis, pág. 25.

E. INTEGRADORA
Porque es la alternativa más eficiente y viable para integrar las partes fundamentales de la nacionalidad peruana: la andina y la occidental.

En ese sentido, el Perú como Doctrina al recoger de la historia, tradiciones y valores del pueblo andino la inspiración para la acción política; pero al mismo tiempo, reconocer el aporte occidental en la formación del Perú, tiende el puente sobre el abismo que separa a estos dos "mundos"; consolidando la esencia de la nacionalidad, el mestizaje, que según Víctor Andrés Belaunde es síntesis viviente.

En el plano ideológico comparativo, el Perú como Doctrina a diferencia de otras propuestas, como el marxismo que proclama la lucha de clases o el liberalismo económico basado en el egoísmo y la desigualdad social, promueve la integración, la unión de los peruanos, fundada en el legado andino de la Hermandad, como mensaje esencial y alternativa política viable, tal como lo sostiene Díaz León (1992).

I. HUMANISTA
Ya que al buscar inspiración en la historia y tradiciones del pueblo peruano para fundamentar la acción política; lo que se está planteando en última instancia, es situar en primerísimo lugar el valor y la dignidad del hombre peruano, y por medio de éste, el valor y dignidad de todos los hombres como fin primero y último de toda acción política, económica y/o social.

Se cumple de esta manera con el principio fundamental del humanismo, el principio autotélico; que etimológicamente deriva del griego "autos" que significa uno mismo y de "telos" que significa fin.
Este principio afirma que "todo hombre debe ser considerado como un fin en sí y jamás como un instrumento o como un medio para otros hombres" (Miró Quesada, 1969).

Así la ideología acciopopulista parte de una justificación suprema, la justificación de todas las justificaciones, al decir de Francisco Miró Quesada Cantuarias, el valor y la dignidad de la condición humana. Por eso, es que se opone radicalmente a todo tipo de opresión, dictadura, explotación, racismo y discriminaciones entre los hombres; y propone como modelo de sociedad ideal la sociedad humanista, justa y libre.

Por otro lado, esta característica de la ideología acciopopulista - el humanismo - es la que validaría el carácter de universal al Perú como Doctrina; por cuanto, el hombre es, debe ser, fin y no medio, en cualquier tiempo y lugar.

Así mismo, en cuanto el humanismo está referido al pueblo y hombre peruanos, deviene en un humanismo situacional (Miró Quesada, 1966).

G. MESTIZA
De los escritos de Fernando Belaunde sobre el Perú y el Perú como Doctrina, se pueden extraer las siguientes conclusiones:

1. El Perú es la esencia del Perú como Doctrina.
2. El mestizaje es la esencia del Perú.

Por lo tanto, se puede afirmar que el mestizaje es la esencia del Perú como Doctrina.

En cuanto al primer punto, esto es evidente si se atiende en cuenta la definición del Perú como Doctrina formulada por Miró Quesada (1966), y si se atiende a las características de situacional, nacionalista e inductiva de la ideología de Acción Popular.

En relación con el segundo punto, existe consenso en aceptar, salvo algunos intelectuales de izquierda, que el Perú como tal es un país mestizo, producto del choque y confluencia de dos culturas; y que la esencia de la peruanidad radica en ser, como sostiene Víctor Andrés Belaunde, "símbolo viviente de esta síntesis del Incario y la Conquista". Esto es, el mestizaje.

Por otro lado, si se atiende a las características de abierta e integradora de la ideología de Acción Popular, y al mismo tiempo se sostiene que el Perú como Doctrina es producto de la realidad misma del Perú; entonces se tiene una ideología que al integrar los elementos que forman el mestizaje: andinos, y occidentales, asume definitivamente un carácter mes- tizo. Es una ideología mestiza.

Al respecto, Miró Quesada (1966) sostiene: "El Perú como Doctrina no es una expresión indigenista sino mestiza. El Perú como Doctrina es esencialmente mestizo. Es mestizo por razones de principio y por razones técnicas".

Y agrega: "Miremos por donde miremos el Perú como Doctrina, tanto en sus propios principios como en su posible realización programática no adquiere su verdadero sentido sino cuando se capta su espléndida exigencia de mestizaje".


III.- PERÚ COMO DOCTRINA Y MESTIZAJE IDEOLÓGICO
Analicemos ahora el aspecto a nuestro entender más importante del Perú como Doctrina, aquel que define su esencia y particular caracterización como una ideología diferente y superior: El mestizaje ideológico.

Según el diccionario de la Real Academia Española, mestizaje significa "Cruzamiento de razas diferentes. Conjunto de individuos que resulta de este cruzamiento, etc.

Analógicamente, aplicando este concepto al campo ideológico, se tiene que una ideología es mestiza cuando sus elementos constitutivos provienen de diferentes matrices culturales y sociales; de diferentes cosmovisiones que pueden ser contradictorias. Este es el caso de la cultura occidental en relación con la cultura oriental y a la cultura andina.

En relación al mestizaje ideológico, podría sostenerse que la mayoría de las ideologías contemporáneas son producto del "cruzamiento de razas diferentes", Así los principios del enciclopedismo presuponen las concepciones del humanismo del siglo XVII y del gran racionalismo europeo que comienza con Descartes (Miró Quesada, 1966).

El caso del marxismo es similar, Lenin en 1913 en su célebre artículo "Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo" sostiene: "El marxismo es el sucesor natural de lo mejor que la humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés" (Lenin, 1967).

"A nivel local, la doctrina aprista según lo afirma su creador, es una síntesis de la dialéctica marxista con la teoría de la relatividad de Einstein; pero según Francisco Miró Quesada, entendida al revés.

Sin embargo, todas estas ideologías al provenir de una misma fuente, a saber, la filosofía europea y occidental de los siglos XVII, XVIII y XIX no son casos de mestizaje ideológico, no son ideologías mestizas. Por el contrario, pertenecen a una misma "raza" ideológica. Son un producto neto de la cultura Occidental.

El Mestizaje Ideológico del Perú como Doctrina
Pues bien, como se ha revisado en las páginas anteriores, el Perú como Doctrina es una ideología situacional, nacionalista, inductiva, abierta, integradora, humanista y esencialmente, mestiza.

Así al integrar los aportes ideológicos de las culturas que forman la nacionalidad, la andina y la occidental, en forma coherente, orgánica y viable; tiende el puente sobre el abismo entre el Perú oficial, citadino y moderno y el Perú real, rural y marginal; posibilitando, en términos reales, la superación del mismo.

De esta manera se consolida un verdadero mestizaje ideológico, inédito, en el Perú; que sumado alas demás características de la ideología acciopopulista, no solamente la hacen diferente, sino superior para enfrentar y resolver los problemas de los peruanos, aquí, en el Perú.

Ahora bien, sí esto es así, tratemos de precisar cuáles son los principios ideológicos que al integrarse conforman este mestizaje ideológico que define la identidad política de Acción Popular.

En ese sentido y como una cuestión previa, precisaremos los principios políticos, económicos y sociales más relevantes que se pueden extraer de diferentes períodos arquetípicos de nuestra historia nacional; a fin de establecer cuáles son los elementos que integrados con los aportes del legado ancestral andino, son capaces de forjar un mestizaje ideológico eficiente y viable.

Con ese fin, se contrastarán los principios contenidos en el modelo andino, con los contenidos en los modelos virreinal, oligárquico, militar-revolucionario y occidental contemporáneo.

a. Modelo Andino

  • Estado de Servicio.
  • Justicia Social.
  • Planificación económica.
  • Equilibrio hombre-tierra.
  • Trabajo comunitario por el bien común.
  • Culto al trabajo.
  • Hermandad.

b. Modelo Virreinal

  • Estado monárquico-absolutista.
  • Economía monopólica-mercantilista.
  • Desequilibrio hombre-tierra.
  • La encomienda y la mita.
  • Desigualdad social: privilegiados y no privilegiados.
  • Injusticia social.

c. Modelo Oligárquico

  • Estado señorial, patrimonialista, elitista y racista.
  • Laisse-faire económico.
  • Desigualdad política, social y racial.
  • Injusticia social.

d. Modelo Militar-Revolucionario

  • Estado antidemocrático, intervencionista, supradimencionado e ineficiente.
  • Planificación central.
  • Colectivización del campo.
  • Trabajo comunitario involuntario: SAIS y CAPS.
  • Desigualdad social: civiles y militares.
  • Propiedad social.

e. Modelo Occidental Contemporáneo

  • Estado Democrático.
  • Libertad.
  • Libre empresa.
  • Industria viable.
  • Mercado.
  • Libre competencia.
  • Igualdad.

¿Qué principios se mestizan?
Luego de revisar sucintamente los principios de orden político, económico y social que se extraen de diferentes períodos arquetípicos de la historia del pueblo peruano, podemos establecer las siguientes conclusiones:

1. Que los principios ideológicos contenidos en el legado andino no pueden ser mestizados, a la luz de la historia, así como, por la experiencia y realidad del Perú, con los principios contenidos en los modelos virreinal, militar-revolucionario y oligárquico; ya que constituyen, o bien, enunciados políticos, económicos y sociales inexistentes; o bien, son obsoletos y están en abierto trance de liquidación a nivel mundial; o en el mejor de los casos, son simplemente impracticables a la realidad peruana por las contradictorias y paradójicas consecuencias que originan su aplicación, opuestas al ideal de sociedad humanista, justa y libre que proclama el Perú como Doctrina.

2. En consecuencia, la alternativa viable, moderna y revitalizadora de mestizaje ideológico, la constituye el producto de la integración coherente, orgánica y eficiente de los principios del modelo ancestral andino con los principios del modelo occidental contemporáneo.
Así se integran los siguientes principios que determinarán el mestizaje ideológico del Perú como Doctrina:

Estado de Servicio............................................................... Estado Democrático.
Justicia Social....................................................................... Libertad.
Planificación Económica..................................................... Libre Empresa.
Equilibrio Hombre - Tierra.................................................. Industria viable.
Trabajo comunitario por el bien común............................ Mercado.
Culto al Trabajo.................................................................... Libre Competencia.
Hermandad............................................................................ Igualdad.
¿Qué principios se obtienen?
Del mestizaje ideológico, producto de la integración de los elementos andinos con los occidentales, se obtienen principios que explicitarían la actualidad y vigencia del Perú como Doctrina (ver Cuadro N° 1).

n Así, en la político, al mestizarse el Estado de Servicio andino con el Estado Democrático occidental, se logrará el ideal acciopopulista del ESTADO DEMOCRÁTICO DE SERVICIO.

Es decir, un estado democrático que promueva, regule y oriente el desarrollo y la economía nacionales; pero que al mismo tiempo, asuma su rol en el cumplimiento cabal y eficiente de sus funciones propias: infraestructura -con especial énfasis-, justicia, seguridad, salud, educación, seguridad social y crédito de fomento; así como que vele por la irrestricta vigencia de las libertades ciudadanas y la justa distribución de la riqueza. En síntesis, un estado que dé y que permita bienestar y desarrollo. Que trabaje y deje trabajar.

n El mestizaje del legado andino de la Justicia Social con uno de los mandatos más importantes de la Revolución Francesa, la Libertad, permitirá alcanzar el ideal acciopopulista de la LIBERTAD PLENA.

Así, por un lado, tenemos la noble enseñanza andina de la justicia distributiva, que en la práctica significó libertad económica, ya que hizo posible que los habitantes del antiguo Perú vivieran libres de angustias en cuanto al alimento, vivienda, vestido, etc; a la vez, que ejercían y desarrollaban sus aptitudes y habilidades individuales y sociales, alcanzando su realización como personas humanas.

Por otro lado, está el ideal contemporáneo de la libertad, tal como es definida por la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789: "La libertad consiste en poder hacer todo lo que no perjudique a otro".

Entonces, al instrumentalizarse este mestizaje, se logrará integrar ambos aspectos, pre-requisitos, uno con respecto al otro, de la libertad plena: la libertad económica y la libertad política.

Por lo tanto, la libertad plena será aquella donde todos tengan igualdad de oportunidades económicas para realizarse cabalmente como personas; así como, plena autonomía para llevar a cabo sus propias decisiones.

Al respecto John Stuart MilI en 1859 señala: "La única libertad que merece este nombre es la de buscar nuestro propio bien, por nuestro camino propio, en tanto no privemos a 1os demás del suyo o les impidamos esforzarse por conseguirlo" (Mill, 1984).

  • En el aspecto económico, al integrarse la Planificación andina con la Libre Empresa occidental, se alcanzará el ideal de Acción Popular del TRABAJO PLENO, al complementarse mutuamente, en forma armónica y eficiente, la orientación estatal con el dinamismo y productividad de la empresa privada.
  • Así mismo, el mestizaje del principio andino del equilibrio hombre-tierra, el énfasis en la importancia y la necesidad de incrementar la producción agraria; con un desarrollo industrial eficiente y viable, permitirán lograr el ABASTECIMIENTO PLENO, al integrar la agricultura con la industria, el campo con la ciudad, en un proceso de retroalimentación mutua, el que determinará, finalmente, el desarrollo de ambas.
  • La integración, el mestizaje de la ancestral tradición andina del trabajo comunitario por el bien común: el ayni y la minka, con el concepto económico occidental del Mercado posibilitarán la potencialización y remozamiento del principio acciopopulista, descubierto por Fernando Belaunde, el MESTIZAJE DE LA ECONOMÍA; al desarrollar al máximo, cada uno en el lugar apropiado y/o en forma complementaria, sus capacidades y virtudes.
  • De igual manera, al integrar el legado andino del Culto al Trabajo, por el cual el trabajo es considerado por el pueblo peruano, desde tiempos inmemorables, como un deber moral, un principio casi religioso y fuente de todo bienestar, con el principio occidental de la Libre Competencia, el mismo que libera la creatividad y energía humanas; se obtiene el principio acciopopulista de la LABORIOSIDAD, origen de toda riqueza y progreso, así como medio imprescindible para alcanzar el desarrollo y lograr el bienestar.
  • En el plano ético-social, al mestizar el precepto andino de la Hermandad, con su significado de ayuda mutua, reciprocidad y solidaridad, con el precepto occidental de la Igualdad, ante la ley, el estado y, especialmente, a la igualdad de oportunidades, se alcanzará el ideal acciopopulista de la HERMANDAD PLENA; la misma que se evidenciará por hombres solidarios, que no aceptan el "sálvese quien pueda" del darwinismo social y que rechazan cualquier forma de privilegio, diferencia o discriminación política, social, económica y racial entre los peruanos; así como cualquier tipo de violencia u opresión.

Pues bien, hasta aquí hemos tratado de presentar y desarrollar el aspecto, a nuestro entender, esencial del Perú como Doctrina: el mestizaje armónico y viable de los principios del legado ancestral andino con los principios positivos y asimilables del mundo occidental contemporáneo. El mestizaje ideológico.

Este mestizaje ha sido señalado por Fernando Belaunde cuando sostiene que "Acción Popular no niega el tonificante aporte de las ideas y el adelanto universales" (2), así como por Francisco Miró Quesada Canturias (3) cuando sostiene que el Perú como Doctrina "es una ideología nacionalista, que consiste en la afirmación de lo nuestro, pero que asume también lo occidental; esto hay que tenerlo muy presente".

Y añade, "Yo creo que la parte más importante de la ideología, es por supuesto, el Perú como Doctrina (léase legado andino); pero el Perú como Doctrina no significa el rechazo de lo occidental. Si no se entiende, esto claramente se comprende mallo que ha querido hacer Fernando Be1aunde Terry".

(2) Perú como Doctrina, pág, 02.
(3) El Perú como Doctrina. Aportes a la tesis, pág. 22.

IV.- CASOS EXITOSOS DE MESTIZAJE IDEOLÓGICO
La integración de tradición con modernidad, el mestizaje ideológico, es el camino que han seguido algunos países con gran sedimento cultural, alcanzando resultados realmente espectaculares. Paradigmáticos son los casos de Japón y Taiwan.

Japón que luego de ser prácticamente aniquilado por las fuerzas norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial, fundamentó en su necesidad de sobrevivir la fiebre japonesa de desarrolló económico. Otro aspecto muy importante en este proceso fue la integración eficiente y viable de los aportes tradicionales japoneses, el budismo y confucionismo, con los aportes occidentales, tales como, el énfasis en las exportaciones y las industrias en gran escala.

Así Richard Gaul en su obra "El milagro japonés" señala la "gran disposición a aprender y la voluntad de aceptar todas las ideas y procedimientos extranjeros que puedan resultar útiles, sin por ello perder la propia identidad" (4).
Esta actitud resultó básica en la convicción de que había que tomar lo mejor de occidente para enfrentar el desafío de occidente (Shavarzer, 1973) y, eventualmente, superarlo.

El caso de Taiwan es similar, Luego de la derrota de las tropas nacionalistas chinas a manos de las huestes comunistas en 1949; la pujante isla ha alcanzado, especialmente en las últimas décadas, un desarrollo económico impresionante, el mismo que actualmente la ubica como uno de los países más prósperos y modernos del sudeste asiático.
Al respecto, el intelectual chino Shaw Yu-ming (1990) señala refiriéndose al "milagro económico" taiwuanés:

"Según el punto de vista de muchos científicos sociales, la razón principal de la exitosa modernización de Taiwan ha sido sus esfuerzos por preservar el contenido y, las formas de la cultura china mientras incorporaba elementos de la cultura occidental donde resultaba apropiado y beneficioso".

Así, se integraron 1os valores tradicionales de la ética confucionista, tales como, el énfasis en la familia, la frugalidad, la educación, la laboriosidad y mutua tolerancia entre gobernantes y gobernados; con los aportes occidentales, como el priorizar al sector privado y dar auge a las exportaciones, en lugar de promover la sustitución de importaciones, entre otros.

El resultado de este mestizaje ideológico ha hecho de Taiwan la tercera potencia comercial del mundo; con un PBI, a 1990, del orden de los 160,000 millones de dólares; reservas internacionales netas por 72,000 millones de dólares y un nivel de exportaciones de 70,000 millones de dólares.

(4) El milagro japonés. En Encuentro No 45, pág. 06.


V.- IMPLICANCIAS DEL MESTIZAJE IDEOLÓGICO
En cuanto a las implicancias del mestizaje ideológico, tenemos que éste destaca la ideología acciopopulista como la alternativa más coherente, eficiente y viable para integrar los aspectos constitutivos de nuestra personalidad histórica, de la nacionalidad: La tradición y la modernidad.
Así, lejos de existir incompatibilidad, y hasta antagonismo, entre tradición y modernidad, como algunos sectores políticos pretenden; lo que realmente se posibilita es una total complementariedad. Por eso el presidente Belaunde ha señalado: "Acción Popular ve para atrás porque, como alguien diría, va para adelante".

Además, el mestizaje ideológico confiere a la ideología de Acción Popular un cariz de juventud y de plena actualidad; y por ende, plena vigencia para aportar soluciones viables a los problemas nacionales.
Por otro lado, califica al Perú como Doctrina como la mejor alternativa ideológica frente al odio marxista y al sálvese quien pueda del liberalismo económico.

JORGE VILLATA BRINDANI
Secretaría Nacional de Ideología
Junio - 1993